¿Dónde encontrar un siervo fiel?
31 - Enero - 2024

Dios quiere siervos fieles que en su ausencia obedezcan el cometido que Él ha determinado hasta su regreso

     El Señor Jesús llega a un punto en el cual se plantea una seria dificultad, si hemos de buscar siervos fieles a los que dar responsabilidades, encontraremos que las características que Dios espera no son fáciles de encontrar. El sacerdote Elí tuvo que escuchar cómo sus hijos eran descalificados por causa de su inmoralidad, ambos morirían en un solo día y Dios suscitaría “un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré casa firme, y andará delante de mi ungido” (1ª Samuel 2:35). Más tarde, el mismo problema surge al escoger un rey que sustituyese al desobediente y tirano Saúl, y así Dios proveyó otro candidato teniendo en cuenta que él mira el corazón de sus siervos (1ª Samuel 16:7; Isaías 37:35). Anteriormente Samuel le dijo al pueblo una y otra vez: “no os apartéis de en pos de Yahweh, sino servidle con todo vuestro corazón”, “Solamente temed a Yahweh y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros. Mas si perseverareis en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceréis” (1ª Samuel 12:20, 1ª Samuel 12:24-25).

     Israel como siervo

     Más tarde, el profeta Isaías habla de Israel como siervo (Isaías 41:8-9), y también se establece una clara diferencia con el Mesías en las canciones del Siervo de Yahweh, aquel por medio del cual Israel es bendecido y en quien el alma de Dios tiene contentamiento (Isaías 42:1; Mateo 3:17). La desobediencia de Israel traerá graves consecuencias: “sucederá así como al pueblo, también al sacerdote; como al siervo, así a su amo; como a la criada, a su ama; como al que compra, al que vende; como al que presta, al que toma prestado; como al que da a logro, así al que lo recibe” (Isaías 24:2). Pero hay promesas: “Porque Yahweh tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se juntarán a la familia de Jacob. Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra de Yahweh; y cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron” (Isaías 14:1-2).

     Casting de siervos fieles

     Jesús enfatiza la parábola anterior donde un padre de familia no sabe a qué hora puede presentarse un ladrón y por eso siempre estará preparado para proteger a su familia. Ahora será un siervo quien se encontrará en la misma tesitura de ser responsable de las tareas delegadas por su señor para proteger a los que conviven con él. Para los oyentes, a la luz del Antiguo Testamento y la vida cotidiana, sería fácil pensar en aplicarlo a Israel como también de forma personal, pero indudablemente el significado tiene más alcance. En este caso, se habla de un siervo que ha sido evaluado en su quehacer diario de forma positiva, y en el que se aumentan las tareas y confianza hasta situarle “sobre la casa de su señor” (Mateo 24:45). Por esta razón, será probado en su labor hasta la vuelta de su amo, quien se ha marchado de viaje. Es decir, aunque en primer lugar, es una llamada de atención a todos los oyentes, se destaca especialmente el liderazgo y en eso, parece que no es fácil encontrar a siervos fieles, prudentes y pacientes que manifiesten una vida de fe acorde con la promesa de regreso de su señor. Por otro lado, sabemos que Cristo es señor de su Iglesia, por lo cual, si él es señor en la parábola y hablamos de “su casa”, hay que prestar especial atención a la misma y al liderazgo de los que le sirven en su Iglesia hasta su segunda venida.

     El siervo bienaventurado

     En la parábola, el siervo fiel se preocupa de dar alimento a los demás siervos de la casa (Mateo 24:45). Esto implica una buena administración y desvelos realizando en cierto modo, una labor pastoral. En el caso de cualquier cristiano, la labor activa implica cuidar de sus hermanos en todo lo posible y colaborar con aquellos que tienen mayor responsabilidad. El siervo que hace esto con fidelidad, es bienaventurado, no sólo porque piensa en hacer las cosas, sino porque se encuentra actuando de esta manera o “haciendo así” (Mateo 24:46). En esto, se observa un compromiso adquirido con el señor de la casa que se traduce en amor hacia los que conviven en las tareas cotidianas.

     Recompensa

      “Sobre todos sus bienes le pondrá” (Mateo 24:47). El regreso del señor de la casa debería producir una enorme alegría en sus siervos, pero lo llamativo es que la mayor satisfacción se produce en el señor de la casa al ver cómo se han tenido en cuenta sus instrucciones para cuidar obedeciendo en todo. El capataz será honrado debidamente como ejemplo a seguir y también nos hace pensar que en la eternidad, las tareas continuarán porque la relación de siervos con su señor, no acabará.

     El siervo malo

     La misma situación puede tener el efecto contrario. El contraste se produce con un siervo malo, que muestra su negligencia como consecuencia de la impaciencia e incredulidad al ver que su señor tarda en venir (Mateo 24:49a). La inmoralidad y el abuso de la autoridad delegada por su señor causará perjuicio a otros siervos y el final será lamentable.

     Si algo caracteriza los últimos tiempos es la burla por causa de la demora de la segunda venida: “sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento?” (2ª Pedro 3:3). Esto produce un sinfín de falsos maestros como hemos visto anteriormente (Mateo 24:26). El mismo apóstol Pedro dice: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (2ª Pedro 2:1-3).

     La tardanza en la venida del Señor está vinculada a su gracia y misericordia para que más hombres puedan conocerle como Señor (2ª Pedro 3:9). Pero en algunos, la dilación en el tiempo significa que su fe puesta a prueba manifiesta incredulidad en lugar de fruto: “para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, (1ª Pedro 1:7).

     Tres problemas morales

     Si las promesas del Señor no se cumplen de forma inmediata, la respuesta sería esperar pacientemente con fe y doblegar la oración. Sin embargo, tenemos ejemplos claros en las Escrituras donde la prueba de la paciencia produce que Dios sea dado de lado como vemos en Israel al sustituir a Dios por un becerro de oro “viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte” (Éxodo 32:1). Del mismo modo, el siervo malvado dialoga consigo mismo sin mostrar una confianza en su señor a causa de una relación íntima previa. Así, como indica Samuel Pérez Millos, salen a relucir tres problemas morales: la incredulidad, violencia y vida licenciosa.

     Ejemplo de abuso espiritual lo encontramos en palabras del apóstol Juan en relación al liderazgo de Diótrefes: “Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia. Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios” (3ª Juan 10-11).

     Para el apóstol, la sentencia es clara, el que actúa de esta manera no ha conocido a Dios, es un hipócrita. David Johnson y Jeff Van Vonderen analizan esta clase de liderazgo y falsa autoridad espiritual que se puede producir dentro de las iglesias como anunció Pablo medio de vosotros" y que no perdonarán el rebaño" (Hechos 19:19-20), y concluyen que "aquellos que son falsos se presentarán como fuente de todo conocimiento, autoridad y vida. Por ejemplo, aquellos que están metidos en un sistema de abuso espiritual, suelen oír que todas las otras iglesias y grupos cristianos son considerados como -muertos- y cuando alguien piensa en irse, sus líderes no consideran que irse pueda ser, en efecto, un paso de crecimiento, sino que advierten a la persona que si se va, morirá -espiritualmente- o caerá. Los verdaderos lideres tienen a Jesús como modelo en forma consistente y constante pues él es nuestra fuente primordial de conocimiento, autoridad, dirección y vida".

     Las consecuencias de la maldad

     Dios en su soberanía determinó el momento de la venida de Cristo y así ocurrirá en su segunda venida (Gálatas 4:4). Las promesas del Señor se cumplen en el momento adecuado, no hay apresuramiento ni tardanza. Pero para los siervos malos y negligentes que han maltratado a otros y malgastado los bienes de su señor, la sentencia es clara. Hendriksen dice: “El espíritu adecuado con que los creyentes deben esperar ansiosamente como Salvador al Señor Jesús (Filipenses 3:20) no es el nerviosismo febril de ciertos tesalonicenses (2ª Tesalonicenses 2:1-2; 2ª Tesalonicenses 3:6-12), ni la nauseabunda tibieza de los laodicenses (Apocalipsis 3:14-22), sino la activa fidelidad de los de Esmirna (Apocalipsis 2:8-11)”.

     El castigo que recae sobre el tirano capataz que abusó de su posición será ejemplarizante, al igual que paso con los hijos de Elí. La expresión “castigará duramente” (Mateo 24:51), es “partir en dos”, es decir “despedazar” o “descuartizar”. Esta era una práctica que se daba entre gentiles como castigo a esclavos, pero que estaba prohibida en Israel. Un maltratador ya dividido interiormente por causa de su deslealtad, también sería separado físicamente, su sadismo se vuelve contra él dejando al descubierto su hipocresía, maltrato e infidelidad. Es una situación trágica, pero lo peor está por venir, la condenación eterna (Mateo 10:28, Mateo 25:46). El “rechinar de dientes”, muestra la rabia e impotencia futura, las obras han quedado al descubierto y no hay vuelta atrás (Apocalipsis 20:13).

     Conclusión

     Juan de Valdés dice: “así como la gloria será mayor en los que emplearán bien los dones que Dios les habrá dado, así la pena será mayor en los que emplearán mal los dones que Dios les habrá dado. En efecto se ve bien que Cristo quiere que sus cristianos estemos siempre vigilantes, no descuidándonos jamás de su venida, y que atendamos a emplear bien los dones que él nos habrá dado”.

     Es tremendamente grave que los pastores se enseñoreen de la grey o el “rebañito” de Dios, y sean negligentes apacentándose a sí mismos (Ezequiel 34:1-3). En la Iglesia del Señor no hay jerarquías, sólo Cristo está por encima de todo (Efesios 1:22-23). La forma de cuidar de las ovejas es voluntariamente y con ánimo pronto, no por obligación o por intereses económicos (1ª Pedro 5:1-3). La labor de todos los creyentes y especialmente de los pastores es juntar a las ovejas dispersas y ser diligentes en conocer el estado de las mismas mirando con cuidado por ellas (Isaías 56:8, Proverbios 27:23). De esta forma, “cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1ª Pedro 5:4)

     Este artículo ha sido publicado en la revista Edificación Cristiana y cuenta con la autorización personal y directa de su autor para reproducirlo en Jeitoledo.com.

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