Minority Report, reflexión sobre la justicia
P. Blanco Rodríguez
17 - Septiembre - 2009

Cartél de la película Minoryti Report

     La película de Steven Spielberg, protagonizada por Tom Cruise y Colin Farrell, aporta una visión muy interesante sobre la justicia. “Minority Report”, fue una cinta muy taquillera, que está basada en un futuro lejano en el que la ciencia y la tecnología han sido desarrolladas al extremo. Dentro de este nuevo mundo existe una figura que cambia por completo el sistema policial y judicial, los pre-cog. Durante seis años la capital estadounidense se ve libre de asesinatos gracias a esta tecnología que identifica a los asesinos antes de que cometan su crimen. Este elemento permite detener a los delincuentes antes de que lleven a cabo su delito.

     Para explicar de una forma visual cómo funciona el sistema, al principio de la película se ve como estos policías pre-crimen del futuro ven un asesinato que todavía no se ha producido. El sistema saca una bola identificando a la víctima y otra bola identificando al asesino. El color de la bola del asesino puede ser rojo, de tratarse de un asesinato premeditado o marrón de ser fruto de un impulso. Los policías pre-crimen entran en acción y detienen al sujeto que iba a cometer el asesinato; éste cuando es arrestado dice que no ha hecho nada y que es inocente. Hay que tener en cuenta que es completamente cierto que no había hecho nada punible, pero también es cierto que sin la intervención de los policías ese crimen se hubiera producido.

     El planteamiento de esta película, a diferencia de la situación actual, plantea la detención y condena de un sujeto por un delito potencial, es decir, que puede suceder o producirse pero que todavía no ha ocurrido. Digamos que es una medida preventiva de defensa. En la actualidad sólo está permitido condenar a las personas por la sentencia que determine que el sujeto realizó un delito consumado, cierto y probado. Aunque viendo cómo es la justicia en España y en el mundo en general, podemos concluir que esa afirmación no es más que un deseo de cómo nos gustaría que fuese la justicia.

     Por lo tanto de la película podemos extraer cinco elementos para comentar: la premeditación, la negligencia, el delito consumado, el delito potencial y una quinta que diremos más adelante.

     Delito Potencial y Delito Consumado

”Mateo 5:27-28 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”.

     En este pasaje Jesús presenta los dos tipos de delitos. Por un lado está el que adultera, esto constituye el delito consumado. Por otro lado está el que adultera en su corazón, esto es el delito potencial. Hay que pararse a pensar que el hecho de que no lo haya cometido no implica que no desease llevarlo a cabo. La intención está presente pero la diferencia en el resultado es circunstancial. Puede que no lo haya cometido porque no pueda, es decir, porque no esté en su mano decidir hacerlo, pero que accedería a cometer el adulterio si la otra persona se lo propusiera. Puede que no lo haga por miedo a ser descubierto, por miedo al qué dirán etc … El adulterio se puede sustituir por cualquier otro pecado, ya que está puesto a modo de ejemplo.

     El libro de Santiago nos amplía las explicaciones a este hecho: “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.” (Santiago 1:13-15). Podemos decir que la concupiscencia al ser tentada por el mal produce pecado, una falta, un delito potencial del que somos responsables. Hay que recordar que el Señor conoce las intenciones del corazón y que ellas son un elemento de juicio, una prueba fehaciente que nos imputa cargos, tal y como dice 1ª Corintios 4:5 “hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios”. El pecado como dice la cita al ser llevado a cabo da luz a la muerte, esto es el delito consumado e implica un grado o un paso más en la dirección equivocada.

     Premeditación y negligencia

     El pecado es pecado, y un delito es un delito; sin embargo en ambos casos hay diferentes grados. Es decir, no todos los pecados son iguales ni todos los delitos tienen la misma gravedad y consecuencias. La Biblia nos habla que todos los pecados y blasfemias pueden ser perdonadas, pero hace una diferencia entre estos y un pecado que es imperdonable, que es la blasfemia contra es Espíritu Santo (Mateo 12:31).

     Como ejemplos de premeditación podemos señalar a Judas, que vendió a Jesús a los fariseos, acordó un precio, un plazo y unas condiciones de la entrega. Judas sabía que Jesús era el Hijo de Dios, no en vano estaba presente cuando Pedro hizo tal declaración (Mateo 16:15-20). Judas actuó con premeditación, nocturnidad y perfidia. Los hechos se suceden y Jesús se encuentra ante Pilato y le dice “el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene” (Juan 19:11), dando a entender que los cargos contra uno serán mayores que contra el otro.

     La premeditación consiste en el conocimiento, la plena consciencia y la reflexión sobre algo antes de decidirse en uno u otro sentido. El propio Jesús se lamentaba de las oportunidades que habían tenido los habitantes de las ciudades de Corazin y Betsaida, Tiro y Sidón para arrepentirse; hasta el punto de que dijo que en el día del juico será más benévolo el castigo para los habitantes de Sodoma y Gomorra que para los habitantes de estas ciudades, que teniendo más oportunidades de conocer el camino de arrepentimiento, de forma consciente y premeditada, lo rechazaron. Nuevamente podemos ver una diferencia de grados en la condena.

     La negligencia significa falta de cuidado, descuido o torpeza. En muchos casos lleva aparejado un desconocimiento de las consecuencias que conlleva hacer algo. Sin embargo el desconocimiento de una ley, no implica que no tenga que cumplirse. Si una persona incumple la ley llevará ligada una sanción, independientemente que el sujeto supiera o no que existía esa norma infringida, ahora bien, la negligencia sirve de atenuante. En Hechos 3 podemos ver como Pedro acusó al pueblo judío de haber sido el desencadenante que propició la crucifixión de Jesús cuando Pilato había decidido soltarle, sin embargo añade que tanto ellos como sus gobernantes lo hicieron en ignorancia. La Biblia nos cuenta como Saulo también persiguió el nombre de Jesús, a los creyentes y a la primera iglesia; sin embargo en 1ªTimoteo 1:12-13 nos dice que sus acciones pasadas fueron hechas en ignorancia e incredulidad.

     Cuando la ignorancia se pone a la luz de la ley o a la luz de la Palabra de Dios, si el sujeto persiste en no reconocer su falta o culpa, y no se arrepiente de sus acciones… La ignorancia se convierte en premeditación. Ya no hay excusa. La ignorancia y la incredulidad son dos condiciones indispensables para poder tener la oportunidad de arrepentirse, recibir clemencia y ser partícipe de la misericordia de Dios.

     El quinto elemento de estudio

     En la película se ve como al protagonista, Tom Cruise, le tienden una trampa. La máquina saca una bola roja con su nombre y otra bola con el nombre de la víctima, a la que ni siquiera conocía. Esto inicia una escala de acciones por parte de Tom Cruise para demostrar su inocencia y hacer que la verdad salga a relucir.

     La película pone de manifiesto una realidad mayúscula: “El ser humano corrompe todo lo que toca, porque está en su naturaleza”. Da igual que dispongan de un sistema perfecto que permita erradicar los crímenes, si un hombre es el que lo controla, lo hará según sus propios intereses. Cometerá injusticias y la verdad no prevalecerá.

     El quinto elemento es este: La corrupción de la humanidad. Da igual el sistema que se quiera utilizar para gobernar un país o el mundo entero. La humanidad, tarde o temprano, sabrá como defraudarlo.





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