130 ballenas mueren por culpa de su lider
P. Blanco Rodríguez
30 - Junio - 2009

Fotografía de algunas ballenas varadas en la playa australiana

     Hace unos meses encontré en un diario digital una noticia que trataba sobre 130 ballenas que murieron ahogadas al quedar atrapadas en la playa. La noticia dice lo siguiente:

     “Hasta 48 de las cerca de 200 ballenas piloto que quedaron varadas durante esta madrugada en el sur de Australia fueron rescatadas pero 130 murieron asfixiadas, según ha informado la radio estatal.

     Voluntarios y expertos aprovecharon la marea alta para reanudar las operaciones de rescate en la pequeña isla de King, situada entre Tasmania y el continente australiano.

     Sin embargo, no pudieron hacer nada para salvar a 130 cetáceos, a los que unos 150 residentes trabajaron durante todo el día para mantener hidratados.

     Miembros del departamento local de Parques y Vida Salvaje observarán en las próximas horas a las ballenas rescatadas para impedir que vuelvan a quedar atrapadas en aguas poco profundas.

     Los cetáceos y un grupo de seis o siete delfines empezaron a llegar anoche a la playa de la isla, ante la mirada atónita de algunos residentes, que avisaron a las autoridades.

     Desde finales de noviembre, unas 200 ballenas han muerto asfixiadas en la isla de Tasmania y otras playas del sur de Australia.

     Los científicos atribuyen el fenómeno a que se sienten atraídas por el sonar de grandes buques, o bien siguen a un líder enfermo desorientado por tener los oídos dañados”.

      En sí la noticia no tiene ningún elemento llamativo, simplemente una sensación impactante al ver la fotografía en la que las ballenas semejaban ser una interminable trinchera a lo largo de toda la playa.

     Las conclusiones a las que llegaron los científicos del por qué había acontecido ese suceso, fueron tremendamente interesantes. Concluyeron con que las ballenas se habían sentido atraídas por el sonar de los grande buques o siguieron a un líder con los oídos dañados.

     En la Biblia podemos encontrar similitudes con esta situación actual. Sin ir más lejos en el capítulo 4 de 1ªSamuel encontramos una situación parecida tanto en la conclusión de los científicos como en el resultado mortal que sufrieron las ballenas.

     El pueblo de Israel, estaba en una situación de estrechez espiritual. Como dice 1ªSamuel 3:1 “la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días, no había visión con frecuencia”, los sacerdotes se habían corrompido sobremanera, y habían decidido hacer de las leyes de Jehová unas modificaciones que se adaptase a sus propios deseos. Los líderes estaban confundidos, atraídos por el sonar de los grandes buques, es decir, por las ilusiones y fantasías que se habían hecho en la cabeza y por la impunidad de sus acciones.

     De esta forma, los hijos del sacerdote Elí, abusaban de los privilegios de sacerdocio, menospreciaban las ofrendas de Jehová, “dormían” con las mujeres que velaban a la puerta del Tabernáculo de reunión… La mala fama de sus acciones era conocida por todo Israel, y ni siquiera su padre fue un freno contra las fechorías que cometían. Hasta el punto que el propio Dios le recriminó por medio de un siervo su actitud y le responsabilizó en las fechorías que cometían sus hijos (1ªSamuel 2:29 “¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?”).

     En estas circunstancias el pueblo de Israel emprendió batalla contra los filisteos. El primer encuentro se saldó con una derrota de Israel en la que perdieron la vida en el campo de batalla 4.000 hombres. Ante esta situación, los ancianos del pueblo, que se extrañaron por la derrota, en lugar de reconsiderar sus caminos y meditar acerca de su relación con Dios, decidieron utilizar el arca del pacto de Dios para imponer su voluntad sobre los filisteos. El resultado de esta terquedad fue una nueva derrota… esta vez más contundente, 30.000 hombres de a pie muertos. Como no podía ser de otra forma los israelitas, al igual que las ballenas, siguieron a unos líderes "sordos" que se empeñaban en no escuchar las advertencias de Dios.

     En la actualidad, también han proliferado líderes que tienen los sentidos atrofiados, que les impide alcanzar, como dice Hebreos 5:14, un maduro discernimiento del bien y del mal. Es lógico entender que la primera ballena en verse atrapada fue la que dirigía al resto, pero esto no es consuelo ni para las 130 ballenas que murieron, como tampoco lo fue para los 30.000 que fueron dirigidos a luchar, no contra los filisteos sino, contra Dios; ni para los que hoy día se dejan seducir por palabras vanas e infladas de estos líderes que aprueban una forma de vivir carnal amparándose en una gracia ilimitada.

     Hay que tener mucho cuidado con estas prácticas, ya lo advertía el apóstol Pablo en Romanos 6: “En ninguna manera” decía. Somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

     Efesios 5:6 Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.





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