El cambio climático es la última religión laica
Pablo Blanco
01 - Noviembre - 2007

Imagen de Al Gore, el lider de este pensamiento de masas.

     El cambio climático es la última religión laica que ha surgido con fuerza en el mundo desarrollado con un crecimiento casi imparable en la "calidad" y cantidad de sus seguidores. Cuenta como cualquier religión con sus gurús, "teólogos" y predicadores, su credo, un marco de propuestas para la humanidad y predicciones para un Apocalipsis futuro escatológico. Sus miembros hacen campañas de proselitismo y son tremendamente eficaces a la hora de conseguir tanto importantes recursos financieros como la incorporación creciente de nuevos adeptos. Es una evidencia más de las palabras de Jesús: Mat 24:11 "Y se levantarán muchos profetas falsos, y a muchos engañarán". Me admira lo difícil que es extender la verdad y con que facilidad y medios lo consiguen los profetas falsos. Pero eso también lo anticipó Jesús: "Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ése recibiréis" (Jn. 5:43). También advirtió que los falsos profetas que antecederán al fin, engañarán incluso si fuese posible a los escogidos, así que no es extraño encontrar en el coro de estas nuevas fés a algunos cristianos despistados.

     Pero además ¿sabías que toda la campaña/doctrina que a nivel mundial se está promoviendo en todos los países desarrollados, conocida como "El calentamiento global" es un gran fraude pseudocientífico y que corresponde solo a intereses políticos y económicos?

     Seguro que si comentas esto a cualquier estudiante del día de hoy te mirará como un a completo chiflado. Incluso pueden llegar a insultarte. No en vano, muchas de las informaciones sobre el tan extendido "calentamiento" vienen avaladas por un organismo de la ONU llamado Panel Intergubernamental de Expertos en el Cambio Climático (IPCC) , que dice estar avalado por más de 2500 científicos de todo el mundo. Así, los noticiarios nos informan continuamente que la ONU, los gobiernos, un incontable número de ONG's con Greenpeace a la cabeza están sumamente preocupados por los efectos del CO2 que producen los hombres con la industria, los automóviles, las centrales térmicas, los aviones y en general el estilo de vida que conocemos como sociedad del bienestar, sobre el cambio del clima. Estas emisiones, dicen, están teniendo como resultado un efecto de incremento de las temperaturas del planeta que descongelará las masas de agua congeladas de los polos y como consecuencia el nivel del mar subirá varios metros ocasionando que la mayor parte de las ciudades costeras del mundo y mucha de la superficie de las costas quedarán sumergidas.

     Bueno, pues todo esto, a pesar de las pretensiones aparentemente científicas que lo envuelve, no es más que un "cuento chino" completamente acientífico que maneja millones y millones de dólares y está enriqueciendo a un buen número de individuos sin ó con muy pocos escrúpulos.

     El más conocido de los profetas del cambio climático es el exvicepresidente norteamericano en el gobierno del Sr. Clinton, Al Gore. Este hombre, premiado con el Premio Nobel y recientemente galardonado en España, merced al apoyo de la importante comunidad progre de este país, con el premio Príncipe de Asturias, produjo un documental apocalíptico titulado "Una verdad incómoda" (An Inconvenient Truth), y consiguió que fuese galardonado con un Oscar, lo que le proporcionó una notable difusión a nivel mundial y desde entonces se está forrando de dinero dando conferencias al exorbitante precio de 200.000 a 250.000 dólares cada una. Abanderando el movimiento del llamado Protocolo de Kyoto, que por supuesto la administración a la que él pertenecía no firmó, y que es una especie de catecismo promovido por el movimiento "progre" y ecologista internacional, que indica las políticas que debieran seguir los gobiernos de los países para detener la industrialización y el progreso económico, dedicando ingentes cantidades de dinero para reducir las cuotas de CO2, para alcanzar unos resultados tan estúpidos como que su seguimiento estricto lo únicos efectos que conseguiría para el planeta serían los de retrasar para el año 2106 las catástrofes climáticas que pronostican para el año 2100. Si los falsos profetas pseudocristianos apoyan sus campañas con esplendidos coros, bellas canciones y una cuidada puesta en escena, los "climáticos" lo hacen con una excelente fotografía, cinematografía y música. Unos y otros saben que deben entrar por los sentidos.

     El Sr. Al Gore, además de ser el abanderado del movimiento, representa la figura del típico embaucador que predica una cosa mientras él hace la contraria. Porque la más auténtica "verdad incómoda" es la que se refiere a él mismo y a su vida: Mientras recomienda para los demás que vuelvan a la vida de las cavernas, y se reduzca la producción eléctrica, él pagó en 2006 por el consumo de electricidad de su casa de 20 habitaciones, 8 cuartos de baño y piscina climatizada en Nashville (Tennessee) la cantidad de 24.600 Euros. Compare el lector con su factura anual y vea el despilfarro energético con que se rodea el "gurú" del cambio climático. Pero Gore, además de usar con frecuencia aviones privados en sus desplazamientos que es otra forma de derroche energético, resulta ser el propietario de una mina de zinc en Cartaghe (Tenesse), que entre 1998 y 2003 emitió al aire y al agua más de 1,8 millones de kilos de vertidos tóxicos. Es decir, una de las más contaminantes de los EEUU.

     Al Gore acaba de "invadir" España, y aparte de hacer una buena caja cobrando sus caras conferencias y para una asistencia restringida y selecta de progres encandilados con su Apocalipsis climático, su propósito fue, además, el de establecer una fundación en la que 1000 españoles trabajen como voluntarios de su movimiento del cambio climático. Es decir que funcione a modo semejante al de una secta con sus sacerdotes ó pastores para conformar grupos de apoyo proselitista. Huelga decir que el número de seducidos candidatos para su proyecto es abrumador, y proviene de las clases elitistas y políticas que andan siempre buscando notoriedad con cualquier novedad que se les presente, pero que tienen la capacidad de un fácil acceso a los medios de comunicación, con lo que el bombardeo del cambio climático tendrá el éxito garantizado en la propaganda y en el acceso a recursos económicos, para contrarrestar los fracasos científicos que la terca naturaleza les niega en el campo de la investigación. Es muy curioso que el Sr. Al Gore no concede entrevistas, para evitar que su desconocimiento científico absoluto sobre la climatología pueda ponerse de manifiesto.

     Porque de nada vale que incluso la revista Nature acabe de publicar un rotundo artículo reconociendo que el Protocolo de Kyoto es una sandez, que no resuelve nada y solo malgasta recursos que serían mucho más aprovechables en campos como los de la educación ó la salud, aún en el caso en que fuesen ciertos los presupuestos de la secta del cambio climático, ya que los medios de comunicación silencian cualquier noticia contraria de modo que no llega a la opinión pública y queda solo al alcance de una minoría.

     Recientemente un científico canadiense, Steve McIntyre, encontró errores en los datos que había entregado la NASA que venían a afirmar que los últimos años las temperaturas habían registrado un incremento siendo las mas altas de la última centuria. En lugar de esto, encontró que el año más calido del siglo había sido 1934 y la década más alta en su conjunto la de 1930, cuando apenas había automóviles e industrias en el mundo en comparación con la situación actual. La NASA se vio obligada a corregir los datos, pero lo hizo en el mayor de los silencios, sin dar información oficial alguna a la prensa de tal acción.

     Mucho peor lo ha pasado el profesor universitario danés Bjon Lomborg, exmiembro de Greenpeace y autor de un libro titulado "The skeptical enviromentalist" (El ecologista escéptico), desde el que hace una crítica feroz a los principales argumentos de los ecologistas llegando a ridiculizar los pilares fundamentales de la doctrina ecologista, partiendo de los mismos datos de los que ellos dicen obtener sus conclusiones. Un autodenominado "Comité Danés de la Deshonestidad Científica" le acusó de que "objetivamente hablando, la publicación de la obra en consideración (El ecologista escéptico) está llamada a entrar en el concepto de deshonestidad científica". Sin embargo poco tiempo después sería el Ministerio Danés de Ciencia quien interviniese en el asunto concluyendo que la crítica que habían hecho respecto a su método científico "está vacía de argumentación". No solo eso, sino que añade que los críticos utilizaron "procedimientos impropios", como no ofrecerle la oportunidad de responder. Pese a todo, Lomborg no ha cesado de ser perseguido, insultado, descalificado y agredido incluso físicamente por los activistas del ecologismo, por no seguir el "pensamiento único" que ellos promueven. Así que a falta de argumentos sólidos para contrarrestar sus denuncias se dedican a arrojarle tartas a la cara cuando da alguna de sus conferencias.

     La verdad es que el ser humano produce cada año entre 6000 ó 7000 millones anuales de toneladas de CO2, como reconoce el informe climático de la ONU, pero en nuestra atmósfera hay 750.000 millones de toneladas. Además de esos 6000 millones la mitad lo absorben las plantas y placton de los océanos (lo sorben) y la otra mitad es de agricultura o ganadería (quema de bosques por ejemplo). Así pues quedan unos 1.000 millones. Los volcanes, la descomposición de los vegetales producen muchísimo más CO2 que los seres humanos.

     Si eres una persona con la mente despierta, que no comulgas con ruedas de molino y quieres conocer de verdad todo el montaje pseudocientífico con el que te están bombardeando, y al que tu gobierno está contribuyendo con fondos procedentes de tus impuestos, puedes visionar el siguiente documental que se titula: "El gran fraude del calentamiento global" y está realizado por significados científicos y catedráticos de importantes universidades de los países desarrollados expertos en climatología. Y uno de los intervinientes además es Patrick Moore, uno de los fundadores de Greenpeace. Aunque está en inglés, todo está subtitulado en castellano.









     

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     Como creyentes sabemos que Dios está en control de cuanto sucede en el universo, y que los juicios que esperan a este planeta se desatarán cuando Dios lo determine y no como y cuando los hombres actúen de su propia iniciativa. Como han descubierto los científicos, el clima que conserva la tierra y la hace germinar está fuera del alcance de los seres humanos. En el video afirman que los cambios climáticos tienen que ver con la actividad del sol y, por lo tanto muy alejada del alcance de los hombres. Así que no vamos a decir que estamos a favor de que se contamine el planeta ni que se perjudiquen los ecosistemas, pero si tenemos que saber y defender que el clima está bajo la mano de Dios, y que como dijo Jesús es Él quien hace salir el sol y quien hace llover (Mt. 5:45).





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