Papá, ¿Por qué somos del Atleti?
21 - Mayo - 2010

La imagen de decepción de un jugador del Atletico de Madrid, que representa el sentir general de su sufrida afición

     Ahora que está a punto de comenzar el Mundial de fútbol, me vais a permitir una reflexión relacionada con el fútbol y con equipo muy peculiar, el Atlético de Madrid. Hace pocos días, el Atlético perdió la final de la Copa del Rey, pero esta derrota no ha enturbiado lo que ha sido un gran año que culminó con la victoria en la Europa League. Después de ganar este trofeo, los seguidores rojiblancos presumieron de haber terminado con su etiqueta de “el pupas”. Y es que estamos ante un club muy peculiar, acostumbrado a lo mejor y a lo peor, capaz de ganar liga y copa en el mismo año y bajar a segunda pocos años después. Sus aficionados se han ganado el título de sufridores y presumen sin tapujos de que ser del Atlético es algo que no se puede explicar, es un sentimiento, una emoción que hay que vivir.

     Hay un anuncio genial, de hace unos años, que estos días han vuelto a emitir, en el que un padre se encuentra en un coche con su hijo pequeño sentado detrás. De repente, el niño le pregunta, “Papá, ¿por qué somos del Atleti?” ante lo que el padre se queda mirando al espejo retrovisor con cara de circunstancias, “pasmao”, sin poder emitir palabra, dando a entender la dificultad de explicar la afición por un club que está abonado al sufrimiento.

     Dejando ya el fútbol, que no deja de ser algo trivial e intrascendente, este anuncio me llamó mucho la atención y me hizo reflexionar sobre algo mucho más transcendental. Me puse en el lugar de ese padre y en el supuesto de vivir la misma situación, pero con una pregunta diferente. Si cuando voy a la iglesia, el domingo por la mañana con mi familia, una de mis hijas me hiciese una pregunta parecida, algo así como “papá, ¿por qué vamos a la iglesia evangélica?”, ¿qué contestaría? Podría contestar “pues porque somos cristianos, hija”. Y si ella insistiese y me volviese a preguntar, “¿y por qué somos cristianos?”, ¿qué haría ahora?, ¿pondría la misma cara de circunstancias del padre del anuncio? ¿Es ser cristiano un sentimiento que no se puede explicar, como ser del Atleti, o es algo más?

     El cristianismo no se puede explicar como una emoción o un sentimiento, aunque en la vida cristiana, como seres humanos que somos, estos aspectos ocupan un lugar importantísimo. Pero para explicar que soy cristiano tengo que hacer referencia a hechos y evidencias, en primer lugar a la realidad de que hay un Dios que me ama y que envío a su Hijo Jesucristo para morir por mí en la cruz, que resucitó y hoy sigue vivo ofreciendo la salvación a todo aquél que cree en él. El apóstol Pablo, en la segunda carta a Timoteo, capítulo 1, versículo 12, dice que, a pesar de sufrir persecución por su fe en Jesucristo, no se avergüenza, porque “Yo sé a quién he creído”. Esta es la clave, si somos cristianos porque en algún momento tuvimos una gran emoción, dejaremos de serlo en cuanto llegue el primer revés, pero si somos cristianos porque hemos entregado nuestra vida a Jesucristo, en un acto consciente y voluntario, por encima de sentimientos y circunstancias, podremos seguir hacia delante, como hacía el apóstol Pablo, a pesar de las situaciones adversas, porque tenemos la seguridad de que hemos sido salvados y disfrutamos de una nueva vida junto a Él.

     Ser del Atleti no se puede explicar, ser cristiano sí. La Biblia nos invita a presentar defensa de nuestra fe, porque hay evidencias y hechos que avalan lo que creemos. Los sentimientos y las emociones tienen su lugar, pero el cristianismo se basa en un hecho histórico, la muerte de Jesucristo en la cruz y su resurrección, hay evidencias para creerlo, por eso el apóstol Pablo podía decir “Yo sé a quién he creído”… ¿puedes decir tú lo mismo?





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