Los prontos cuanto más tarde mejor
28 - Enero - 2012

El jugador de baloncesto Slobodan Jankovic se quedó tetrapléjico por un ataque de rábia

     Este artículo esta dirigido principalmente para un lector no creyente que participe en actividades lúdicas y deportivas organizadas por iglesias, como puede ser un torneo o una liga de fútbol. Este artículo fue publicado previamente en la web de la Liga de Iglesias el 04/01/2012 con el objetivo de producir una reflexión en creyentes y no creyentes que participaban en esta actividad.

     No voy a descubrir nada nuevo si digo que la práctica totalidad de los deportes son de sangre caliente, en los que las revoluciones de los jugadores están a trescientos por cien, y que muchos son deportes apasionados de entrega y contacto que en ocasiones hacen saltar chispas. También caería en el tópico si dijera que la presión a la que están sometidos los deportistas va más allá de los terrenos de juego, y que muchas veces, cosas que pasan en la pista tienen una continuidad fuera de ella. Esto lo sabe todo el mundo. Tampoco voy a descubrir nada nuevo si digo que los jugadores que se dejan llevar por un arrebato de ira, o lo que eufemísticamente llamamos “un pronto”, acaban arrepintiéndose de las consecuencias de su acción. Voy a poner cuatro ejemplos para ilustrar esto.

     Todos recordamos la final entre Italia y Francia del mundial de Alemania 2006, final que también pudo ser recordada como la final de Marco Materazzi y Zinedine Zidane. Ambos marcaron los goles, y ambos protagonizaron una jugada que a la postre perjudicaría a Francia. Materazzi, un jugador marrullero y conflictivo donde los haya, provocó insistentemente a Zidane para descentrarlo ya que estaba cuajando un gran partido. Zidane cayó en la trampa de Materazzi y en un instante apareció el “pronto”. Sin pensar en nada más que en el momento y en las provocaciones de su rival, le soltó un cabezazo que acabó con su expulsión. Es como si en ese instante, no fuese consciente de que estaba a jugando el último partido de su carrera y de que tenía serias opciones de conquistar un segundo Mundial.

     Zidane, se despidió de la práctica del fútbol profesional de la peor forma posible: Expulsado por agresión. En Francia, le dieron palos hasta en el carnet de identidad, y su adiós fue triste. De aquella final, quedó para la posteridad el título de Italia y la expulsión de Zidane. El grandísimo gol a lo Panenka que había marcado en la primera parte para adelantar a Francia quedó en olvido. Nadie le hubiera reprochado nada por perder la final, había hecho un gran Mundial y jugado una gran final, pero lamentablemente, lo estropeó todo a falta de 10 minutos para llegar a los penaltis. Por 10 minutos.

     Otro ejemplo, es lo que le pasó al portero del Espanyol, Carlos Kameni, en la liga 08/09. El equipo no atravesaba un buen momento, en liga ocupaba la posición 18, con solamente un punto más que el colista, y el último resultado que había cosechado el equipo, un empate a uno contra en Athletic de Bilbao en San Mamés, no ayudaba mucho a salir de las posiciones peligrosas. Empatar fuera de casa puede ser un buen resultado, ya que puntuar a domicilio estadísticamente es más complicado que hacerlo como local. Sin embargo, ese empate se produjo por un error de Kameni a falta de 9 minutos para finalizar el partido. Ese error le costaba al Espanyol sumar tres puntos muy importantes y continuar en puestos de descenso.

     En Barcelona, los ánimos estaban bastante caldeados con el equipo, así que, ¡cómo no! Un par de aficionados, de esos que sólo les gusta su equipo cuando gana, y que no tienen nada mejor que hacer en sus vidas que madrugar y plantarse en el recinto de entrenamiento del equipo para ir a insultar a los jugadores, se presentaron allí y pasaron todo el tiempo que duraba el entrenamiento menospreciando al portero con comentarios ofensivos llenos de sorna y burla. Al acabar el entrenamiento, Kameni se fue disparado hacia ellos, agarró a uno de la pechera y lo zarandeó mientras le gritaba una serie de cosas. Las imágenes salieron en todos los medios de comunicación: tele, radio y prensa.

     Las peñas de socios sacaron comunicados exigiendo al club que apartara al jugador del equipo y que lo sancionara. Ante la magnitud que había alcanzado el enganchón, tuvo que dar una rueda de prensa para disculparse públicamente de su acción. El “pronto”, el arrebato de ira, le supuso un mal trago que se pudo haber ahorrado.

     También recuerdo como Donato, un grandísimo jugador de fútbol, por culpa de un calentón salió por la puerta de atrás del Deportivo de la Coruña, equipo en el que estuvo 10 años y en el que consiguió los mayores éxitos del club. Donato jugó de titular indiscutible hasta casi los 40 años, pero en la temporada 2003 había perdido protagonismo en el eje de la defensa coruñesa. El contrato que tenía Donato se renovaba anualmente en función de los partidos jugados, y esa temporada las cosas estaban complicadas en ese plano. Un día el equipo tenía que viajar a Mallorca para jugar un partido de liga y Donato que estaba convocado se negó a acudir al aeropuerto para coger el avión y viajar con el equipo. El jugador reconoció haberse equivocado y tuvo que pedir perdón por su acción, por el “pronto” que le dio. Donato dijo lo siguiente: "Fue un momento que tenía la cabeza muy caliente y me equivoqué al no haber ido porque algunos no comprenden la situación. Creí que la mejor forma de no perjudicar al grupo era no hacer el viaje". El “pronto” le costó la renovación y tuvo que abandonar el equipo. Con todo, este borrón no empaña lo grande que fue y el buen ejemplo que fue y que es fuera de las pistas, pero nos debe ayudar a poner más atención a nuestras reacciones.

     Por último voy a comentar uno de los “prontos” más lamentados de la historia del deporte, por ser el de consecuencias más duras. Fue el que tristemente protagonizó Slobodan Jankovic jugador estrella del Panionios griego. El trágico suceso estaba enmarcado en el siguiente contexto: Play-off de la liga griega, eliminatoria Panionios – Panathinaikos, global de la eliminatoria 1-2 a favor del Panathinaikos. El cuarto partido de la serie estaba muy igualado, 50-56 y faltaban 6 minutos para el final del partido cuando uno de los árbitros anula una canasta de Jankovic por falta en ataque. Era la quinta falta del jugador y tenía que abandonar el partido. En ese momento Jankovic, un jugador muy temperamental, como protesta golpeó su cabeza contra la base la canasta movido por un ataque de rabia. La base de la canasta no estaba acolchada como las que hay hoy en día en los pabellones, y el golpe se lo dio contra la estructura de acero. ¡Fue tan espeluznante que lo más normal es que se hubiera matado! Se desplomó en el acto. En el suelo, estaba consciente, pero sabía que algo no iba bien. No se podía levantar. Se había quedado tetrapléjico al fracturarse tercera vértebra cervical. Todo por un arrebato de ira y de violencia. Con 29 años su vida se truncó por completo.

     Las decisiones que se toman en caliente, fruto de un arrebato de ira, siempre son malas decisiones. El porqué es lógico: impiden tomar en consideración todas las implicaciones y consecuencias que se van a derivar de esa decisión. Además, cuando uno se deja dominar por la ira o por un “pronto”, pierde el control de sí mismo y el lado que muestra, siempre es el peor. El consejo para todos, creyentes o no, ya sea en el deporte como en nuestra vida familiar, social o profesional es claro: Los “prontos” cuanto más tarde mejor.

     Los “prontos” y los creyentes

     En cuanto a los creyentes, leemos en la Biblia que se nos pide que desarrollemos tanto el dominio propio como la paciencia (2ª Pedro 1:6), también que debemos tener cuidado con nuestra lengua, a la que Santiago 3:5-8 califica de pequeño miembro indomable, lleno de veneno mortal, que es capaz de hacer arder todo lo que le rodea y que contamina todo el cuerpo. Por eso, se nos exhorta a refrenarla y a que maduremos espiritualmente, porque de una misma boca no debe salir bendición y maldición (Santiago3:10). No es de recibo jugar un partidillo y escuchar las cosas que se oyen.

     El dominio propio es algo que tenemos que ejercitar, pues, no somos de nosotros mismos sino de aquel que pagó el precio de nuestra salvación, por lo tanto debemos glorificar a Dios en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, porque todo lo que somos es suyo (1ª Corintios 6:20). Esto implica que desde el momento que hemos entregado nuestra vida a Cristo, Él debe ser glorificado en todo momento en nuestra forma de vivir, y esto es tanto en la iglesia, como en casa, como en el trabajo, como haciendo deporte. No entiendo el comportamiento de algunos “creyentes” que son muy buenos en la iglesia y luego fuera de ella, hasta para jugar una pachanga de futbol, son tramposos como el que más.

     Además como cristianos tenemos una gran responsabilidad para con los no creyentes. Si nos presentamos como cristianos a quienes nos rodean, debemos reflejar a Cristo en nuestras vidas, pues la percepción que los no creyentes tengan acerca de Él estará condicionada por nuestro ejemplo. Si es bueno para bien y si es malo, hubiera sido mejor que nunca nos hubiéramos presentado como cristianos. Debemos ser consecuentes con nuestra fe, que no se diga de nosotros lo que fue dicho de los judíos en relación con los gentiles, que se les llenaba la boca hablando de Dios y por culpa de su pésimo ejemplo y de su hipocresía, el nombre de Dios era blasfemado por los segundos (Romanos 2:24).

     Por último, el apóstol Pablo dijo en 1ª Corintios 6:12: “Todo las cosas me son lícitas, mas no todas convienen, todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna”. Y esa es la clave, si jugar al fútbol te domina y hace que pierdas la perspectiva: “Quien eres y a quien representas”, te aconsejo que busques ayuda, y si no puedes controlarlo te animo a que lo dejes. Si crees que no pasa nada por dejarte llevar por los “prontos”, te aconsejo directamente que lo dejes, porque el tiempo que empleas en jugar es el que te quitas de examinar cómo andas y de leer más la Biblia.





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