Un Dios Verdadero o un Dios Imaginario
15 - Diciembre - 2011

El primer error es haber hecho un dios de doctrina, es decir, un dios ortodoxo, católico, protestante, bautista, luterano, etc

     Cuando oímos la palabra “Dios” nuestro pensamiento va a lo que creemos, o mejor dicho, a lo que imaginamos que significa. Unos piensan que Dios es la causa de todo sufrimiento y de todo el mal que nos pasa diariamente, otros creen que está demasiado ocupado con otras cosas o que no se preocupa por nosotros, que no le interesamos porque no le obedecemos. A otros no les afecta en absoluto puesto que creen que no existe ningún dios, y que todo es el resultado de una paradoja, de la voluntad del azar. A continuación intentaré explicar cómo se ha llegado hasta este punto y que el Verdadero Dios no es lo que algunos se imaginan.

     El primer error es el haber creado un dios de doctrina, es decir, un dios ortodoxo, católico, protestante, bautista, luterano, etc. En vez de buscar y conocer al verdadero Dios hemos buscado complicarlo más poniendo todo tipo de rituales, tradiciones, imágenes y santos y otros intermediarios entre Él y nosotros, construyendo con todo esto un muro que nos impide entenderlo, conocerlo y tener comunión con Él. No vamos a tratar el tema de rituales, costumbres, tradiciones o cosas del estilo ya que éstas se han convertido en un obstáculo e incluso en motivo de discusión entre nosotros sustituyendo las cosas importantes que deberían unirnos en esta tarea de conocer al verdadero Dios. Pero ¿Cómo hemos llegado aquí?

     Para contestar a esta pregunta es preciso ir al principio, es decir, al momento en que fuimos creados. La Biblia nos dice que en el principio Dios creó al hombre a Su imagen, conforme a su semejanza (Génesis 1:26). Hemos sido creados por Dios para ser como Él, pero nos hemos rebelado contra Él obedeciendo a Satanás apartándonos poco a poco del modelo inicial. Hemos sido creados para señorear en todo animal que se mueve sobre la tierra y hemos llegado a ser señoreados por todo lo que hay sobre la tierra, y esto no porque Dios ha querido así sino porque Él nos dio la libertad de elegir qué queremos hacer. Si no hubiésemos podido elegir diríamos que Dios es malvado y que nos ha creado como unos robots dirigidos por Él. Pero Él dándonos la libertad de elección, nosotros elegimos conducirnos solos y como consecuencia recogemos lo que sembramos con nuestra elección. ¿Es Dios malo por esto? En multitud de ocasiones Él ha intervenido para enseñarnos cómo podemos ser felices, es decir, cómo podemos volver al objetivo de nuestra creación. Para eso le dio a Moisés unas instrucciones diciéndonos: no mentirás, no robarás, amaras a tu prójimo como a ti mismo. Parándome en estos tres mandamientos me pregunto, ¿cómo sería el mundo de hoy si tan sólo cumpliésemos estos tres mandamientos dados por Dios?

     Quitando la mentira de la sociedad en la que vivimos y diciendo a todo el mundo la verdad ¡cuánta confianza tendríamos los unos con los otros! ¡Qué buena relación habría entre nosotros! Sólo con el cumplimiento de uno de los mandamientos cambiaría profundamente el mundo en el que vivimos.

     Quitando el hurto de nuestra sociedad, ¿qué decir?, no habría corrupción, engaños y muchos bonitos paisajes sustituirían a los desagradables de hoy en día.

     Añadiendo el amor a nuestro prójimo a la sociedad, no sería exagerado afirmar que tendríamos el paraíso en la tierra. Un mundo en que reinaría el amor significaría:

     1. No habría gente que muera de hambre, de frío, por falta de medicamentos o de agua.

     2. No habría guerras. No se gastarían importantes sumas de dinero en la fabricación de armas, no habría necesidad de un ejército, de policías, de sistemas de alarmas de seguridad o de todo tipo de cierres de protección contra el hurto, y no habría ningún tipo de violencia.

     3. Toda ciencia trabajaría en investigaciones para el bien de la humanidad no para su destrucción.

     Hemos rechazado estos mandamientos dados por Dios justificándonos con que nadie puede cumplir con este modo de vida. Por eso el Dios Verdadero, el que nos creó, volvió a intervenir bajando a la tierra, se hizo hombre enseñándonos cómo debía ser nuestro modo de vivir. Jesucristo, Dios Hijo vivió entre nosotros demostrando que se puede vivir diciendo la verdad, sin engañar a nadie y amando hasta a los enemigos. Pero nosotros, los hombres, no aceptamos este modo de vida, nos burlamos de Dios, nos unimos todos gritando a una voz que no queríamos que Él reinara sobre nosotros, que no queríamos ser guiados por Él, que no queríamos seguir el modo de vida que nos estaba enseñando, lo odiamos y llenos de odio lo crucificamos y lo matamos.

      Este Dios Verdadero sigue dejando caer la lluvia sobre buenos y sobre los que lo maldicen diariamente, sigue dejando salir el sol sobre los justos y sobre los injustos. Todos juntos nos beneficiamos de toda la naturaleza y de todo lo que nos rodea gracias a este Dios Verdadero que no ha dejado de amarnos, que renueva su misericordia y su bondad con nosotros cada día.

     ¿Es este Dios el que tú conoces? O tu dios imaginario es diferente. No olvidéis que Dios nos ha creado para ser como Él, amándonos, ayudándonos y sintiendo los unos por los otros, viviendo en unidad y no en el individualismo. ¿Sientes la necesidad de cambiar algo en este mundo? Empieza por quitar la mentira, el hurto y añade el amor al prójimo en tu vida diaria. Es un pequeño paso, pero entre tú y yo, y otros detrás de nosotros, juntos podremos demostrar al mundo la verdadera vida, el verdadero Dios o una imagen real de un Dios real.

     Eres bienvenido a nuestro lado.





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