El desayundo de los necios
14 - Febrero - 2010

Fotografía del Desayuno Nacional de Oración recientemente celebrado en Washington

     Creo que ese sería el título más apropiado para el llamado Desayuno Nacional de Oración recientemente celebrado en Washington, y que en España ha despertado un notable interés por la invitación cursada por los organizadores al presidente del gobierno español.

     No voy a entrar en una consideración histórica de este evento, que se inició allá por la década de los 50, ni tampoco en las intenciones del corazón de quienes la establecieron, que probablemente fuesen muy buenas y esas cosas, sino a la edición que acaba de celebrarse.

     A mi me ha parecido una sarta de necedades, empezando por los organizadores, pues en lugar de actuar por razones espirituales parece que se rigen por otras de tipo político y social/económico que acabaron manifestándose en los actos. Ya en ediciones anteriores habían invitado a participar a personas de otras religiones. Y pensándolo, me es difícil imaginar a los apóstoles reuniéndose para orar, por ejemplo, en Jerusalén, en la casa de la madre de Juan Marcos, invitando a participar a adoradores de Júpiter ó de Zeus. Pero el colmo de la necedad de los organizadores ha sido, a mi juicio, invitar a a un señor reconocidamente ateo, como el Sr. Rodríguez Zapatero, que además en todos los años que lleva al frente del gobierno de España se ha distinguido por lo que él entiende que es el laicismo: no una neutralidad en materia religiosa, sino la puesta en marcha de cuantas políticas pueden ofender ó provocar a la moral cristiana, desde los matrimonios homosexuales, a la eutanasia, pasando por el aborto, la manipulación genética, la promiscuidad sexual, la promoción de aberraciones sexuales a niños y adolescentes en las escuelas, el ataque a la concepción cristiana de la familia, y financiar desde organismos controlados por su partido números actos y obras de contenido blasfemo y ofensivo contra los cristianos. Uno de esos anticristos de los que habla 1Juan. 2:18, aunque por el nivel de otros que conocemos por la historia este no pasa más allá de la categoría de un necio con pretensiones.

     Por si esta absurda invitación no hubiera sido suficiente, también invitaron a un grupo de Uganda que, según dicen los medios de comunicación, tiene la pretensión de legislar imponiendo penas de cárcel a las personas con conductas homosexuales.

     Otra necedad tradicional consiste en el formato por el cual lejos de ser una reunión de oración, se convierte en un acto político, donde los principales participantes, este año el Sr. Obama, para los norteamericanos, y el Sr. Rodríguez Zapatero para los españoles, no tienen la menor intención en elevar una plegaria a Dios, sino solo pronunciar consignas que lleguen a sus electorados a través de los medios de comunicación que cubren el acto.

     Que el presidente español desconoce absolutamente las Sagradas Escrituras y el cristianismo es algo de lo que sabemos bastante por estas tierras. Que por hablar y salir en los periódicos para rentabilizar políticamente cualquier acto no siente el menor recato en tomar la palabra en cualquier lugar que le convenga, aunque sea una reunión de oración protestante, también lo sabemos. Pero los organizadores, si son cristianos y no fuesen unos necios, debieran saber algo tan elemental como que para acercarse a Dios es necesario al menos creer en su existencia. Y si por falta de luces no llegaron a tal conclusión, ahí está la epístola de Hebreos 11:6 para recordárselo: Es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay. Esto sería suficiente para evitar que alguien que no cree en la existencia de Dios disponga del uso de la palabra en un acto de la naturaleza que se le supone a este.

     Para los cristianos españoles, la invitación del señor Rodríguez ni siquiera les ha valido para que los medios de comunicación traten con mayor simpatía a los evangélicos, pues el evento ha sido calificado en los medios de comunicación como organizado por la ‘ultraderecha americana’, por ‘el fundamentalismo protestante más rancio’ y otras perlas parecidas.

     Y el acto no defraudó, sino que puso de relieve también la conocida necedad de sus estrellas principales: De un lado tenemos al presidente de los Estados Unidos, que se presentó en sus horas bajas. Ha perdido casi el 50% de los apoyos que la opinión pública le otorgaba hace exactamente un año, y las previsiones para las elecciones que se celebrarán en el próximo otoño para renovar un tercio del senado le son bastante adversas. Así que se notó que acudía para recuperar simpatías entre el electorado. Si el año pasado en su discurso tenía en mente la “alianza de religiones”, haciendo guiños a un buen numero de ellas que mencionó expresamente ahora, tras un revés electoral importante en el Estado de Massachusetts, su propósito fue llegar al corazón de sus compatriotas, donde una buena parte son cristianos conservadores.

     ¿Y qué dijo el Sr. Obama? Pues nada inesperado. Desde luego su intervención no fue para elevar una oración a Dios, sino para pedir a sus conciudadanos cosas tales como que aunque cuestionen sus políticas, no deben “cuestionar su fe”. Como si aquella enseñanza de Jesús de que cada árbol se conoce por su fruto (Lucas 6:43 y 44) debiera tener una patente de corso para quienes se dedican a la política. Pero si cualquiera decide dedicarse a la cosa pública, y se presenta presumiendo de su condición de cristiano, y toma posesión en un acto de marcado carácter cristiano, aunque sea para contentar tanto a los sectores más progres como a los conservadores. (no olvide el lector que el acto contó con la intervención de un señor que promueve el acceso al pastoreo de iglesias protestantes a homosexuales activos, junto con otro que es un crítico de esa postura), ¿cómo no va a ser juzgado por su fidelidad a sus principios?

     Pidió también a sus conciudadanos un mayor espíritu cívico, dada la erosión y el creciente clima de división que está viviéndose en la sociedad americana. Pero a algunos nos queda la duda sobre la intención del Sr. Obama con estas frases. Porque parece bueno, si se trata de mejorar la convivencia social, la solidaridad, la honradez, la tolerancia, la moralidad cristiana. Pero no lo es tanto si lo que pretende es que los cristianos de EEUU, que son muchos y tienen una influencia decisiva en las elecciones, acepten los ‘avances progres’ de su programa sin oposición, pues debiera saber, y si no debieran decírselo sus asesores religiosos, esos que dijo que consultaba frecuentemente, que un cristiano no puede decir a lo malo bueno, y a lo bueno malo, ni hacer de la luz tinieblas ó de las tinieblas luz (Isaías 5:20), sin consecuencias.

     Y es que, posiblemente en este año de gobierno el Sr. Obama habrá descubierto, como muchos otros antes que él, la rotunda verdad que es imposible servir a dos señores, porque ‘cualquiera que quiere ser amigo del mundo, SE CONSTITUYE en enemigo de Dios’ (Santiago 4:4). También dijo el Sr. Obama que en los últimos tiempos está orando mucho, y posiblemente sea cierto, pero acaso sus asesores religiosos tampoco le han sabido explicar las claves de ese inefable recurso que es la oración. Debiera saber que si la oración puede ser estorbada cuando las relaciones conyugales no están de acuerdo con la voluntad de Dios (1Pedro 3:7), es seguro que mucho más estorbo producirán las relaciones de coqueteo con filosofías y principios mundanos alejados de la verdad de Dios. Y también debieran enseñarle que hay oraciones que Dios no escucha (Isaías 1:15), y son aquellas que se elevan sin ir acompañadas de una deseo sincero de hacer la voluntad de Dios en nuestra vida, actos e iniciativas.

     También dijo a sus compatriotas que se podría estar ó no de acuerdo con los matrimonios homosexuales, pero que era inconcebible encarcelar a los homosexuales por su condición, ‘ya sea en los Estados Unidos ó en Uganda’. Estoy absolutamente de acuerdo en que es una barbaridad encarcelar ó perseguir a homosexuales por su conducta sexual. Los que voluntariamente quieran vivir en ese tipo de conductas, pues allá ellos. Eso sí, otra cosa diferente es que un presidente cristiano se dedique a facilitarles fondos, medios y un discurso orientado a que los ‘bendigan’, y les de facilidades para que se inmiscuyan en la educación de los hijos de quienes ven esa conducta como antinatural y repugnante a su conciencia. Con respecto a esta material, un presidente cristiano podría, por ejemplo, orar a Dios pidiendo que las personas con esta problemática puedan corregir sus trastornos de identidad sexual. Y luego traducido en obras. Por ejemplo, podría impedir que en las escuelas norteamericanas se enseñen como natural estas conductas no naturales. También podría designar a un comité para que volviese a estudiar las circunstancias del como y por qué la homosexualidad salió del catalogo de enfermedades mentales de los EEUU. O podría legislar para que los adolescentes con inclinaciones homosexuales y trastornos de identidad sexual reciban la ayuda psicológica necesaria para reconstruir su identidad de género con fondos públicos, en lugar de facilitarlos justamente para el sentido contrario.

     Desde luego, un cristiano no debiera olvidarse, como le sucedió al Sr. Obama, de aquellas personas que están siendo perseguidas en el mundo por razón de su fe en Cristo, ya sea en países donde el cristianismo acarrea cárcel y ejecución (pues no solo padecen tales cosas los homosexuales), y debiera trabajar para que mejorasen sus derechos, empezando, por ejemplo, por naciones que le parecen tan amigas como China ó Arabia Saudita.

     Finalmente me voy a referir a la presencia y ‘actuación’ del Sr. Rodríguez Zapatero. La Biblia dice que unas de las características de los necios es decir en su corazón que ‘no hay Dios’ (Salmos 53:1), y que ‘el malo es aquel que en la altivez de su rostro ni busca a Dios, ni tiene a Dios en ninguno de sus pensamientos’ (Salmos 10:4). Al presidente español le encajan las definiciones como anillo al dedo. ¿Y que hace una persona como esta en un acto como este? Pues aceptó la invitación porque también está en las horas más bajas de popularidad y necesitaba hacerse una foto con el Sr. Obama, a quien la izquierda española ha convertido en su icono más adorado del momento. El Sr. Rodríguez, que no cree en Dios, desde luego no fue para elevar ningún tipo de plegaria al Altísimo, sino para darle unos titulares a los telediarios y a los periódicos de España. Y sus asesores, para evitar que su participación en un acto religioso desilusionase a algunos de sus votantes, le prepararon una intervención con algunas perlas para reforzar su imagen de radical ante su electorado.

     Lo más destacable de los que hizo y dijo fue lo siguiente: Primero mantener uno de esos gestos ostensibles que tanto le gustan por el buen juego que les saca entre sus votantes. Así, mientras todos inclinaban su cabeza durante las oraciones, él permaneció con el rostro alzado, algo que recordaba a aquel suceso tan comentado cuando en Madrid permaneció sentado en la tribuna al paso de la bandera norteamericana, mientras todos los asistentes se ponían en pié. Y su discurso tampoco decepcionó. Fue el propio que corresponde a un necio, asesorado por necios como él.

     Empezó diciendo que le permitiesen que hablase en español, “porque era la lengua en la que por primera vez se rezó al Dios del Evangelio en esta tierra”. (¡Cómo si pudiera hablar en cualquier otro idioma!) Pero no dijo a Dios a secas, porque implicaría reconocer su existencia, sino que su calculada frase precisaba señalándolo como al Dios de una religión concreta, la de los conquistadores. Poco después leyó un texto bíblico eligiendo Deuteronomio 24:14 y 15: “No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. 15 En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida;” para que no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado. Pero suprimiendo la parte que hemos escrito en negrita, eliminando así a Dios así como la consideración de pecado del acto de explotación. Osadía e hipocresía a partes iguales, pues dos semanas antes su propio ministro del Interior acababa de enviar a la policía española una orden para que multiplicase sus esfuerzos para detener y expulsar lo antes posible a los inmigrantes sin papeles que fuesen capaces de encontrar).

     La siguiente necedad fue presumir que su responsabilidad más decidida era trabajar para favorecer la creación de empleo. ¡Con toda la cara! Después de ser el país del mundo desarrollado que más porcentaje de empleos ha destruido hasta llegar al 20% de su población activa -el 40% de los menores de 25 años-: mas del doble que en los EEUU y que la media de la CEE. (Realmente tal éxito sería para rogarle a él que no siga favoreciéndonos a los españoles con su trabajo ó acabarán todos en el paro). En la conclusión de su corta, pero como se ve, jugosa intervención los despropósitos continuaron, y mas que un comentarista requerirían un psiquiatra, pues habló de plegarias, pero claro, no se sabe a quien; de tonterías como del derecho a la autonomía moral –es decir, que cada uno viva como le de la gana, para lo cual imagino que será necesario suprimir las leyes, pues estas coartan la autonomía del individuo-; del mito de la convivencia en España de las tres religiones. También entró en materias que si no vinieran de este personaje hasta podrían tener sentido, pero en su caso son lamentables. Por ejemplo, habló en contra ‘de la superioridad moral’ (igualando la calidad de todas las posiciones morales) y del ‘fundamentalismo intransigente’ (obviamente el religioso), pero lo peor es que lo dice un personaje que pertenece y gobierna bajo las siglas del mismo partido político que hace apenas setenta años, siendo mayoritario en las tareas de gobierno, se asesinaron en España por razones de superioridad moral de clase y por razones de antirreligiosidad a unas seis veces más personas en tres años que la Inquisición Española en tres siglos sin que se le oyese nunca pedir perdón. También dedicó palabras a favor de las victimas del terrorismo, lo cual es la prueba mayor de cinismo que retrata al personaje, quien ha rehusado asistir a las seis ediciones del Congreso Internacional de Victimas del Terrorismo que se celebraron en España, y ni siquiera se ha dignado ha devolver las llamadas del comité organizador. Y además, porque si alguien ha vejado, perseguido e intentado desacreditar a las victimas del terrorismo en España han sido él, su gobierno y los medios de comunicación afines. Si alguien está permitiendo que haya terroristas gobernando en ayuntamientos de España es él. Y, para terminar, se le ocurrió acabar con una cita del Quijote que dice así: La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos...", frase que está muy bien en un creyente, pero puesta en sus labios es para alucinar: ¿los cielos, qué cielos? ¿Será el éter?

     Después de todo esto, ¿díganme si tengo razón ó no en que este acto fue una representación que podría titularse “El Desayuno de los necios”.





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