Encuesta


Si, porque puede contribuir a mejorarlos.12.2 %
Si, porque es un deber cívico.0 %
No, porque en ocasiones tendría que tomar decisiones contrarias a su fe.36.6 %
No, porque es ciudadano del cielo y su reino no es de este mundo.7.3 %
No, porque en ocasiones tendría que tomar decisiones contrarias a su fe.36.6 %
No, porque es ciudadano del cielo y su reino no es de este mundo.7.3 %


     En esta encuesta podemos ver que más de un 75% de los votantes, ha mostrado su rechazo a la idea de que los cristianos militen en partidos políticos, frente a poco más de un 21% que si que piensa que deben de participar en ellos porque los pueden mejorar.

     Para empezar, hay que decir que si un cristiano es verdaderamente recto e integro, tiene su futuro prácticamente contado antes de empezar, en un partido político que elabore leyes que sean contrarias al cristianismo y a Dios. Por ejemplo:

     Si un partido político presenta una ley en favor de los homosexuales, o en favor de teorias de la evolución, o que apoyen a terroristas, o que reconozcan derechos a sectas y a religiones "anticristianas"... y un cristiano las apoya con su voto, automáticamente se le debe de poner entre comillas cuando se diga que el tal es cristiano y a su vez apoya cosas que son anticristianas. Si por el contrario, vota en contra de esas propuestas, seguramente sus compañeros de partido le harán la cama para que salga "voluntariamente" de dicha formación. ¿Y qué pasa si se abstiene? Pues que vendrá a ser como Pilatos, cuando debiendo tomar una decisión se lavó las manos y dejó que la mayoría hablase a sabiendas que era injusto, y Jesús le tuvo que decir que "el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene", dando a entender que aunque Judas tenía mucho pecado por su traición, también Pilatos había pecado con su conducta (Juan 19:10-12). ¿Qué haría un cristiano del partido de Pilatos? ¿Se enfrentaría a Pilatos? ¿Se callaría?...

     Entonces, hecha esta reflexión, si un cristiano dedicado a la política, tiene la fortuna de no verse involucrado en este tipo de decisiones, podrá desempeñar su oficio de político, como cualquier otra persona desempeña el suyo. Pero que no se olvide que más pronto que tarde, se le presentarán cuestiones que sean contrarias a su fe, en las que tendrá que pronunciarse, y entonces...¿Que hará?

     En el caso de que existan casos de corrupción en su propio partido, y se entere, ¿los denunciará como dice la ley o se callará y ayudará a taparlos?

     Otro de los resultados llamativos, es que un 13% ha afirmado que no debe participar en la política porque nosotros somos ciudadanos del cielo y no de este mundo, y hay que decir que a veces caemos en el descuido de querer hacer el cielo en el mundo, y eso es imposible porque la sombra del pecado es muy alargada.





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