Encuesta


Es una buena forma de darse a conocer.6.7 %
Bien, el local debe aprovecharse más.0 %
Es mezclar cosas vanas con cosas espirituales.66.7 %
Mal, la iglesia no debe ser un circo social.26.7 %


     Con esta encuesta pretendíamos que nos dieraís vuestra opinión, para comprobar la impresión que causaba este tipo de actividades como elemento "evangelizador". Hay que decir que casi un 94% de los votantes, han manifestado su rechazo o su malestar ante la mezcla de vanalidades con aquellas cosas que requieren una solemnidad espiritual. Y solo una minoría le parece una buena forma de romper con las barreras y hacer que la gente vea que no somos gente rara, que aunque comparta las mismas aficiones, tiene unos valores espirituales.

     Cualquier aficionado a un deporte que haya frecuentado los estadios, o se haya ido a cafeterías o bares para seguir el partido de su equipo favorito, se habrá encontrado con un nutrido grupo de seguidores que jalean insultos, blasfemias, comentarios racistas... necedades de todo tipo, que en muchos casos finalizan en blasfemias contra nuestro Dios, cuando su equipo encaja un gol, o no le pitan una falta a favor. Estimular estas conductas que pueden concluir con estos hechos no son edificantes, ni para los que vengan de afuera, ni para los que pertenecen a la iglesia.

     Lo mismo pasaría con el cine, podemos hacer un maratón de cine "no cristiano", de cine comercial, pero... ¿que hacemos cuando se proyecten escenas de contenido sexual o cuando se visualicen dialogos en los que por cada cinco palabras tres son tacos?

     Cuando Jesús fue al templo y se lo encontro como un negocio, es decir, cuando las cosas mundanas invadieron el templo, y la función de adoración quedó relegada a un segundo lugar, tuvo que sacar el latigo, tal y como relata Mateo 21:12-13.

     La Biblia nos muestra que nuestro cuerpo es el templo de Dios, como dice 1ª Corintios 3:16, y que debemos ser santos.

     Independientemente que estemos dentro o fuera de la iglesia, nuestra conducta debe ser la misma, y debe ser conforme a las escrituras. Esto no quiere decir que no podamos ver el futbol en nuestra casa o en una cafetería, pero debemos de tener cuidado con que el ambiente que nos rodea en estas circunstancias no nos arrastre a blasfemar, injuriar o insultar.

     Porque para Dios somos su templo y de hacerlo vendría a ser igual que introducir a los blasfemos en nuestras iglesias.





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